junio
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A gran parte de los residentes de la zona oeste, los azotó fuertemente el tornado del 4 de Abril de 2012.

Se produjeron serios daños en muchas casas, en los techos y rejas particularmente. Por la caída de muchísimos árboles se dañaron cables de alta y media tensión, incluyendo torres, antenas y transformadores eléctricos sobre todo en la zona de Ituzaingó, San Justo, Francisco Alvarez y Merlo entre otras localidades.

Hubo víctimas fatales lamentablemente, pero muchas menos de las que podrían haber sido. Casas devastadas y autos literalmente aplastados.

El que vivió este temporal en carne y hueso, vio tejas desprenderse y tanques de agua ¨salir volando”, escuchó el ruido ensordecedor del viento y de la rotura de árboles, medianeras, y mamposterías. Sintió inclusive el olor particular que vino con los destrozos y dejó de reconocer los ruidos de su propia casa. Esa gente sabe que esto podría haber sido muchísimo peor.

Muchos vecinos quedaron sin luz y agua durante más de 20 días, sin servicio de cable, y sin teléfono / internet, lo cual en algunos casos no se ha restablecido aún. Se solidarizaron entre ellos para arreglar techos, conseguir los materiales necesarios y prestarse herramientas. El feriado de semana santa dificultó la posibilidad de conseguir tejas, chapas, y algunos otros artículos. No faltó el comerciante egoísta que duplicó el precio de las tejas, o el chino que cuadruplicó el precio de un paquete de velas. Más de un visionario corrió a comprar un grupo electrógeno, lo cargó al baúl del auto, y lo alquiló por unos $ 200 o $ 300 por hora. Todo gracias a la lentitud estatal y a la poca sensibilidad de las empresas de servicios.

El Club Gei de Ituzaingó, debe ser demolido luego de este tornado, y al comenzar con el trabajo se produjo un derrumbe que habría dejado un operario muerto y uno herido.

Los municipios aún no lograron reponer la iluminación de todas  las calles, ni retirar todos los postes inclinados, ni tampoco las ramas y trozos de árboles caídos que permanecen en muchas veredas del conurbano.

El sentimiento fue inexplicable. Se sintió la furia de la naturaleza como si uno viviera dentro de una película de miedo.

Una clara prueba de que los Municipios Bonaerenses no están preparados para organizarse después de una tragedia o de un desastre natural. Seguiremos dependiendo de la suerte, entonces.

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